dimarts, 8 de març de 2011

Mujer

En el momento de la concepción, justo en la formación de los gametos, los cromosomas sexuales se encargan de decidir el género de la persona y en ese preciso instante la posibilidad de ser hombre o mujer son exactamente las mismas.
Una vez producido el nacimiento ese equilibrio natural se desvanece y es por ello que aún en el siglo XXI, el siglo del conocimiento, el saber y la comunicación celebramos el día 8 de marzo como el día internacional de la mujer trabajadora, fecha reconocida por Naciones Unidas como el día donde se reivindica la lucha de la mujer por su participación, en igualdad con el hombre, en la sociedad y el desarrollo íntegro de la persona, con una salvedad especial este año, ya que se celebran los 80 años en que la mujer española obtuvo el derecho al voto.
A pesar de los grandes avances realizados en nuestro país, fundamentalmente durante el siglo pasado, a día de hoy, son numerosas las comunidades del mal llamado tercer mundo que siguen sufriendo el olvido de unos derechos inherentes a todo ser humano con independencia de su género.
En España, nos estamos poniendo a la altura en la lucha por la igualdad de género y las mujeres vamos alcanzando las cotas de poder que tradicionalmente han sido reservadas únicamente a los hombres, pero aún existen discriminaciones salariales y no hemos solucionado la lacra de la violencia de género entre otras asignaturas pendientes, queda aún mucho camino todavía por recorrer.
Si echamos un vistazo a nuestro pasado, a principios del siglo XX nos encontrábamos un país donde menos del 10% de las mujeres aparecían en el censo de trabajadoras y fundamentalmente lo hacían en profesiones relacionadas con un papel tradicional, tejedoras, empleadas domésticas, enfermeras o profesoras. La legislación plasmaba en el Código Civil el papel de sumisión de la mujer al marido, mientras las reglamentaciones en materia laboral disponían que las mujeres debían dejar de trabajar en el momento de contraer matrimonio.
Con la reforma de los planes de estudio de 1957 se produce la primera entrada seria de las mujeres en el sistema educativo. A partir de 1970 la Ley General de Educación establece la enseñanza gratuita y obligatoria entre los seis y los catorce años. Pero no es hasta 1975 que con la Ley de Igualdad Jurídica se abandona la referencia expresa al deber de obediencia de la mujer al marido, la representación legal de éste y la recuperación de la personalidad jurídica plena.
Con la Constitución, en 1978, se reconoce la igualdad jurídica de hombres y mujeres, que en su artículo 14 predica: “Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social” y con ella se inicia un largo camino donde la participación de la mujer en la vida política, social y cultural de nuestro país se ha hecho un hueco importante.
A pesar de ello continua siendo necesario un mayor esfuerzo por parte de todos, hombres, mujeres y Administración Pública para conseguir que esa igualdad plena que propugna nuestra Constitución deje de ser un objetivo para convertirse en una realidad y ese 8 de marzo deje de ser una jornada de reivindicación para ser finalmente un día de celebración.
M. José Horcajada Bell-lloch
Portavoz del Grupo Municipal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Lleida